martes, 25 de septiembre de 2012

Nápoles Enamora.


La primera impresión no es buena, sobre todo si llegas a la Estación Central en un primer momento. 
Lo primero que ves, coches...muchísimos y motos, otras tantas también. Pero hay algo que llama la atención, parecen no tener ningún tipo de orden, cada uno va a su bola y mira para su casa. Parece que ese caos es al que todos están acostumbrados y por eso todos continúan con él. Los peatones cruzan por en medio de la calle, esté como esté el semáforo. Yo que recién llegué a esta ciudad hace a penas unos días, siento que mi vida corre peligro cuando cruzo la calle, pero realmente el truco es seguir tu camino y aquellos que conducen siguen el suyo y nadie se choca. Caos organizado, supongo. Todos hacen un uso excesivo del claxon a mi parecer. No paran de tocarlo para cualquier cosa, y solo basta decir Attenzione!!! para que después el conductor/a haga lo que le de la gana.
Napoli, ciudad llena de vida. Siempre hay alguien en la calle, sea la hora que sea, haciendo algo... aunque se trate de estar sentado en una silla o asomado al balcón viendo la gente pasar.
Pasear por la ciudad es un placer. Te encuentras rodeado de cultura a cada paso que das. Personalmente, podría fotografiar cada paso que doy, porque siempre hay algo bello que mirar. Iglesias, estatuas, la simple acera, el suelo que piso, los grafitis (que todavía no entiendo), la gente... Todo me da qué pensar y hace que mis pensamientos se diluyan. 
Las calles son especialmente particulares, a todo esto, todavía no he comentado el aspecto de la limpieza. Es una ciudad bastante mal cuidada para lo bonita y la cantidad de monumentos que tiene, pero supongo que esa es parte de su belleza. En este aspecto entra directamente la mafia, que es la que controla ese negocio de la ciudad.  En fin, continuo, las calles... todo el suelo que he pisado está formado por piedras desgatadas y antiguas, la mayor parte de ellas colocadas mal. Muchas veces he pensado ya, en la cantidad de historias que deben de haber pasado por encima de ellas. Las paredes, están llenas de pintadas y carteles. Es raro encontrarse una papelera por la calle. Hay una cosa muy extraña, cuando alguien muere hacen posters y los cuelgan por la calle, con la fecha de nacimiento, de muerte y la del funeral, y el lugar dónde es por su puesto, además de la foto del difunto. Entre curioso e inquietante, diría yo. 
Por lo visto, el barrio en el que estoy alojada, se llama barrio spagnolo  y es uno de los más peligrosos de la ciudad. Pero la gente de aquí no parece tener miedo, viven tranquilos y llevan pocas cosas cuando salen a la calle y eso es todo lo que parecen necesitar. Es una paradoja que la calle en la que está la residencia se llame Vico Paradiso. 
La gente de Nápoles es como en todos lados imagino, algunos te ven mirando el mapa como si la vida te fuera en ello y se paran para preguntarte a dónde vas y decirte el mejor camino. Otros simplemente te miran con una cara extraña, porque saben que eres extranjero. Y los más necesitados intentan venderte calcetines a toda costa. Pero todos tienen algo particular, tan morenos y modernos, con sus cortes de pelo estrafalarios, sus gafitas de pasta y sus tatuajes. Es sorprendente la cantidad de gente que los tiene, de todas las edades. Tanta, que me dan ganas a mí de hacerme más, pero he de resistir la tentación, al menos de momento.
Otra cosa de la que me he dado cuenta es de que la luz es diferente aquí, supongo que es normal, puesto que todos los sitios tienen diferente luz. Esta es más brillante que la que tenemos en Madrid, puede que sea porque está cerca del mar. Es una luz... más blanca, si es que se puede describir con palabras.

Bueno, creo que de momento, con esto vale. 
Se me acaban las ideas y la inspiración se esconde, aunque no haya sido una descripción especialmente poética, la verdad es que en estos momentos no creo que pudiera escribir algo mejor, tal vez cuando pille canutos, y aún así, no sé si con palabras podría llegar a describir la cantidad de sensaciones que pasan por mi mente y mi cuerpo cuando estoy en este lugar. Lo que está claro, es que tengo la necesidad de intentarlo y que me hayan animado a ello, me ha hecho necesitarlo un poco más. 
Ya volveré con más historias que contar, espero. 

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