sábado, 20 de julio de 2013

Es lo que tiene leer cosas que escribías hace años.

El caso es que miras atrás y te alegras.
Te alegras de haber mandado todo a la mierda, tarde, pero al final, hecho.
Ves que avanzas el doble sin tanto peso en la espalda. Sin ataduras.
Y te empeñas en recordarte de vez en cuando, que no puede volver a ocurrir.
El tiempo te da esa perspectiva que todo el mundo necesita para mirar las
cosas de forma real y sincera, sobre todo eso.
Y el caso es también, que lees lo que escribías entre lágrimas años atrás
y piensas: joder, ¿de verdad? qué cobarde has sido. Si al final (y al principio)
sabías lo que tenía que pasar. Bastante al principio. Lo sabías porque lo escribías
entre líneas primero y a gritos después.
Y así, el caso llega a ser... que ya es hora de mirarse un poquito y ordenarse.
Sí, ordenarse. Empoderarse. Conocerse. Llámalo x.

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