martes, 20 de noviembre de 2012

Tengo tantas cosas dentro que me va a explotar el alma.

Miraba las gotas de lluvia caer a través de los cristales, algunas corrían y otras se quedaban estancadas en la dura superficie transparente. Hoy no ha salido el sol, los edificios gimen de dolor porque piensan que nunca volverá. Las ventanas están cerradas y nadie se molesta en intentar abrirlas.
El cristal se ha empañado porque su respiración lo toca desde cerca, pasa su mano delicadamente por encima, y así vuelve a ver el día gris que le acompaña.
Los árboles mueven sus hojas, perezosos, se nota que el otoño aprieta e intenta quedarse un poco más,
pero el invierno le arrastra sin remedio. El viento está indeciso y no sabe hacia que lado soplar, tiene miedo de herrar, de hacer caer las hojas de los árboles que se resisten a rendirse y tocar el suelo.
Hoy nada acompaña al buen humor, las sonrisas, las caricias y la alegría.

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